jueves, 18 de septiembre de 2014

NAVEGANDO ENTRE PÁGALOS RABEROS, FALAROPOS PICOGRUESOS, RORCUALES COMUNES Y ZIFIOS DE CUVIER (Fin Whale and Cuvier Beaked Whale)










Por fin la mar empieza a volver poco a poco a la normalidad. Despues de un verano nefasto en aves marinas, durante las últimas semanas se ha producido una importante arribada de pequeñas antxoas o boquerones. Estos pececillos de menos de 4 cm, en bálamos compactos que cambian hasta el color del agua, tiene locas a las aves marinas que se alimentan de ellas. Así que aunque el viento del Este ha sido intenso y durante muchos días... la mar ha estado llena de marinas y además volando rumbo a Francia. No ha Galicia como nos suelen tener acostumbrados.

Así que las balsas de pardelas capirotadas ha sido una constante. Capirotadas y hasta las cinco especies compartiendo espacio y mantel. También esternas y los omnipresentes págalos que se afanan en robarles la pesca recien adquirida.


Los págalos pomarinos no dudan en su saqueo en medio de estas balsas.



Ni los jóvenes alcatraces intentarlo no sin antes avisar que se zambulle.





Págalo parásito


Aunque los págalos raberos y los falaropos los vemos muy lejos de tierra

Falaropo picogrueso.


Págalos raberos jóvenes de distintas fases y adulto




Entre tanta vorágine nos sorprendió una solitaria negrona común

Y no sólo aves... los delfines también han sido una tónica general. Las tres especies no han dudado en acercarse para particpar en la “bacanal”. Parece que han pasado hambre... porque tardan u optan en no acercarse al barco. Prioridad: comer. Y no se les culpa de ello.

Delfines mulares oceánicos

Los siempre amigables  delfines comunes




Y los siempre acrobáticos delfines listados





Y con ellos suelen verse las Gaviotas americanas de Sabine. Adultos en plumaje nupcial.

Luego tenemos a ese elenco de cetáceos cuyo principal menú son los calamares. Ahí tenemos a los Calderones comunes o de Aleta Larga.



Y a los enigmáticos y esquivas ballenas picudas de la especie Zifio de Cuvier. Aunque parecen que ya nos conocen y antes de calarse a las profundidades nos dan un pequeño pase. Aunque los habituales saltos en pleno celo se empiezan a hacer más escasos



Este macho prácticamente blanco estaba tomando el sol en la superficie. Parecía estar muerto. Sólo el sonido de su respiración decía lo contrario. Era tan viejo que a pesar de ser un macho... estaba desdentado.










Sin embargo el pasado domingo 14 de septiembre vivimos un hecho insólito. Una observación de muchos kilates y que nos desmerecen a una de esas rarezas pajariles que provocan que ornitólogos no duden en recorrer más de mil kilómetros para verlas. Y es la observación conjunta de un gigantesco Rorcual común de dos traineras de largo (24 metros) compartiendo espacio y natación con 2 machos y 3 hembras de Zifio de Cuvier. Apoteósico.








Otro día... también y también ya de vuelta... observamos un págalo en el horizonte. Un págalo de pequeño tamaño. Viramos el barco para identificarlo. Es un fase oscuro de Págalo rabero.

La sorpresa es que detrás de él había una ballena. Este ejemplar tenía un grupo de charranes patinegros y comunes comiendo junto a ella. Y con ellos estaba este págalo. Así que la observación fue tambien alucinante.




Charrán patinegro


Charrán común joven








Y es que las grandes ballenas nos están dando momentos épicos. Otro año más





Uno de los momentos más asombrosos, y del que fueron testigos el grupete de diez madrileños que nos acompañan todos los años... fue cuando entre los rorcuales se le ocurrió pasar en plena migración a una Lechuza campestre (este año ya llevamos tres ejemplares y un cernícalo)







Mucho Tiburon azul o Tintorera estamos observando. En una ocasión tres ejemplares de metro y medio


Los que casi nunca faltan a su cita con nosotros son los Peces lunas con sus saltos

La falta del codiciado bonito del Norte se hace patente sólo observando a los boniteros llegando  de sus caladeros irlandeses. Ni se molestan en llevar vigias en proa que alerten de posibles bancos de peces o llevan las varas plegadas.



Intentamos de jugar con las posibilidades que nos da nuestra cámara y la mar en estado puro


Lo que está claro es que después de una jornada intensa de observación de fauna en estado puro viene el descanso del guerrero... o tumbados en la proa del yate de 14 metros, o en el "txiringuito" de popa en cubierto y sentados alrededor de una mesa celebrando los avistamientos.

Un saludete

Gorka Ocio

Pd: la siguiente entrada será sobre el Zifio de Gervais que resultó ser un Cuvier muy atípico. Sin duda una buena cita con la que adquirir experiencia en futuras observaciones.