miércoles, 23 de julio de 2014

PAÍÑOS DE LEACH A VELOCIDAD DE CRUCERO DE 25 NUDOS



Los atuneros cerqueros congeladores utilizan los mejores aparatos para localizar en alta mar los atunes objetivo de su pesca. Sónares, sondas, mapas de krill, corrientes y temperaturas de agua, prismáticos de 180 aumentos y rádares de pájaros.

Estos rádares localizan hasta a 30 millas de distancia (54 km) dos pájaros en vuelo. Un punto en la pantalla del ordenador. De ese punto menos la especie nos lo dice todo. Si está quieto, si está pescando (aparece y desaparece) y si está moviéndose. Pero no sólo si se mueve sino el rumbo que lleva y su velocidad en nudos... y para ello deja una pequeña estela en el ploter.

Pues bien en mayo, el patrón me llama al puente y me dice... “Gorka los pájaros mira a que velocidad vuelan hacia el NW... a 25 nudos... flipante". Y que son?, pregunto yo. Los que teníamos en la proa ni caso... pero como también nos marcaba los que venian por la popa... no tuvimos más que esperar a que una de esas estelas pasaran lo suficientemente cerca como para que a golpe de prismático o cámara de fotos pudiera identificarlos.

Mi gran sorpresa es que no eran ni alcatraces, ni piqueros, ni pardelas... sino Paíños de Leach en migración activa... 25 nudos (45 km/h), tenían prisa para llegar a sus colonias de cría norteamericanas.



Un saludete

Gorka Ocio

lunes, 21 de julio de 2014

CIENTOS DE PAÍÑOS SE CONCENTRAN JUNTO AL CADÁVER DE UN GRAN CACHALOTE



Cuando el trabajo me lleva a la mar durante grandes temporadas de tiempo... el cadáver de un cetáceo siempre se convierte en una buena oportunidad para observar increíbles concentraciones de aves marinas e incluso tiburones que se alimentan de sus restos.

Los cetáceos muertos desprenden toneladas de aceite sobre el agua que forman un kilométrico rastro sobre la mar al que siguen multitud de pequeños paíños. Podemos ver un rastro de estos de hasta 50 millas (90 km) de longitud. A medida que nos vamos acercando a él... el número de paíños aumenta exponencialmente. Al final nos damos un pequeño atracón de estas aves.

Este año y en el mes de abril encontramos un cadáver de Cachalote en el Golfo de Guinea, en el Atlántico africano. Nubes de paíños se agolpaban sobre estas sergueras para alimentarse de minúsculos restos que flotaban en el agua.

En esta ocasión eran dos especies las que se estaban pegando el “atracón padre”. Unos muy tempraneros Paíños de Wilson... y unos muy tardíos Paíños comunes.



El cetáceo en descomposición parece un témpano de hielo al que va derritiéndose la base. En parte es verdad, el aceite va desprendiéndose poco a poco y los tiburones hacen también su trabajo. Aquí no tenemos a los gigantones blancos... pero si otros más numerosos y de hasta dos metros y medio de longitud que dan buena cuenta de él... como son los Jaquetones sedosos (Carcharhinnus falciformis)

Tanta proteína en la mar no es desaprovechada por otros comensales como las tortugas marinas.- En este caso una Tortuga boba (Caretta caretta) ha estado también dando buena cuenta de sus restos.

Lástima de no haber contado en ese momento con una cámara submarina... por que si eso veíamos desde la cubierta del atunero... no quiero ni pensar en lo que había debajo del agua.

Un saludete

Gorka Ocio

miércoles, 14 de mayo de 2014

ENTRE DELFINES DE CLYMENE (Stenella clymene) Y JAQUETONES OCEÁNICOS (Carcharhinus longimanus) EN SIERRA LEONA






Durante la primera semana de mayo he tenido la oportunidad de navegar durante varios días las aguas que bañan las costas de Sierra Leona en el África Occidental. Siempre es prácticamente lo mismo... después de días baldíos en fauna marina a cientos de millas de tierra firme, a medio camino entre América y África y en pleno Atlántico... en cuánto nos acercamos a la plataforma continental, a los verticales cantiles marinos africanos, la vida surge de nuevo como un maná. Aguas ricas en nutrientes... la vida florece a cada milla.

Y así ha vuelto a ocurrir una vez más. Esta vez hemos navegado a cuarenta millas de distancia de tierra firme... o lo que es lo mismo... 72 km de tierra. Aquí la vida surge a cada paso. A cada milla recorrida. Vida marina salvaje y en estado puro. Salitre en vena con cada avistamiento y momento vivido... tanto con los peces, como con las aves o como con los mamíferos marinos.

En estas aguas debemos de estar preparados para ver casi cualquier cosa, cuanto más horas en cubierta más oportunidades se nos presentan... sobre todo con tiburones. Aguas ricas en ellos. Donde nadan libres y en una búsqueda incansable de alimento, pricipalmente peces, así que no es de extrañar que sigan a los grandes bancos de atunes con los que comparten “mesa y mantel”. Así que mientras el atunero en el que navego está buscando incansablemente a estos grandes migradores marinos... las oportunidades para observar fauna marina aumenta exponencialmente.

Atunes de Aleta Amarilla (Thunnus albacares)



Las aves marinas son nuestros primeros indicadores que hay que peces en las inmediaciones. Los “bitxetakos” o “sergueras” producidas por los túnidos cuando se avalanzan sobre un cardumen de peces pequeños provocan un pequeño frenesí de otros oportunistas que se suman al “pastel... tanto de grandes velocistas marinos como el Pez Vela del Atlántico (Istiophorus albicans)

del que huyen con planeos de más de un centenar de metros los peces voladores...

… o como las aves... en este caso los Charranes árticos que a cientos han realizado un alto en su migración hacia el norte para darse un aperitivo...




Y dónde hay esternas no pueden faltar los inigualables comensales oportunistas, los número uno en el arte del pirateo en estas aguas... los Págalos. En este caso el más abundante de ellos es el Págalo rabero. Y no es baladí... casi el 90% de avistamientos, de varios cientos, en lo que llevamos de marea... son de esta especie. Como este precioso adulto con sus rectrices internas todavía no desarrolladas totalmente.



El “aceite” que producen estas grandes concentraciones de pescado atraen a los “pequeños” de la mar. Los Paíños. Los Leach, prácticamente han retornado ya a sus cuarteles de cría en las costas norteamericanas... pero han dejado paso a los Paíños de Wilson. Que por miles vemos ahora por estos lares después de haber abandonado aguas antárticas.

Paíños de Wilson





El 7 de mayo... unos característicos “chirridos” me hacen mirar al cielo. Decenas y decenas de Vencejos comunes (Apus apus) revolotean nerviosos sobre el barco. Tan pronto se va un grupo, como llega otro a reemplazar su plaza. Estoy durante cerca de dos horas observando a los vencejos... mis primeros del año y en la posición 06 40N 012 23W. Consigo realizarles algunas fotografías para inmortalizar el momento... y cuando llego a tierra me quedo atónito al ver el mapa de migración de los vencejos... gracias a los pequeños PTTs que portan y nos “chivan” sus rutas migratorias. Así en su viaje de vuelta y tras penetrar en el Golfo de Guinea vuelven a tierra por las costas de Liberia y Sierra Leona... donde los he visto yo ahora.




Pero no sólo vencejos sorprendemos en el barco. A finales de Abril un Papamoscas gris llegó exhausto al barco. Le pillé justo en el momento en el que se posó en nuestra proa. Tras coger aire y descansar un poquito se entretuvo alimentándose de los pequeños insectos, que atraidos por las luces nocturnas del barco, descansaban en cubierta.



Sin embargo, tengo que reconocer que los tiburones son los que me producen una especial atracción. Elegantes al nadar, poderosos, grandes predadores marinos se hacen por desgracia cada vez más raros de observar... por culpa de una sopa maldita... que no sabe a “ná”. Sólo para contentar a la creciente clase media china y así llevar al borde de la extinción a los escualos.

El tiburón más fácil de ver por estas aguas sigue siendo el Jaquetón sedoso (Carcharhinus falciformis).


Pero es el Jaquetón Oceánico o de Puntas Blancas (Carcharhinus longimanus) el que produce mayor respeto. Muy osado y atrevido, muerde antes de preguntarse si es comestible. Nada muy tranquilo en superficie. Antaño los pescadores los utilizaban para capturar atunes ya que estos nadaban siempre siguiéndole. Sin perderle de vista. Aunque ahí están otros peces para echarle un pulso. En todas las ocasiones que he observado a esta especie de tiburón, ya sea de noche junto a las luces del barco, o de día... lleva su séquito de Peces pilotos. Azulitos y rallados que nadan muchas veces a pocos centímetros de su morro y delante de él... como en un claro desafío.



Sin embargo, otra vez más son los delfines los que no dejan impasible a nadie. El patrón tuvo el detallazo de levantar los sónares para que decenas de ellos cargasen desde el horizonte a nuestro barco... y permitir que así media docena de ellos nos acompañasen durante poco más de una hora. Se tratan de Delfines de Clymene (Stenella clymene). Una mezcla de nuestros delfines comunes y listados. Con la misma energía que ellos y las mismas ganas de interaccionar con nosotros.

Una oportunidad así no hay que desaprovechar... tumbado sobre la proa... disfruto como un enano mientras saco hasta casi la extenuación decenas de instantáneas... y les miro como nadan a 11 nudos en la proa sin apenas esfuerzo, mientras dan grandes saltos que me permite oirles perfectamente sus chillidos y chasquidos. Un lujo para los sentidos










Espero que os haya gustado

Un saludete

Gorka Ocio